Después de cuatro décadas sin una intervención integral, el Parque Principal de Copacabana volvió a latir con fuerza. Cerca de $12.000 millones fueron invertidos en la transformación de este espacio de 10.000 metros cuadrados, conservando además 123 árboles que hacen parte de la memoria y el paisaje del municipio.
“Qué maravilla. Esto es un sueño hecho realidad”. La frase de una ciudadana resume el sentimiento que se vivió durante la entrega del renovado Parque Principal de Copacabana. Otros asistentes lo dijeron con palabras más sencillas, pero con la misma emoción: “Una belleza, muy bonito”; “una obra maravillosa”.
No era una entrega cualquiera. El Parque Principal, considerado el corazón del municipio, era el único entre los parques principales de los diez municipios del Valle de Aburrá que no había recibido una intervención integral en cuatro décadas. Hoy, esa espera llegó a su fin.


Con una inversión cercana a los $12.000 millones, financiada en su totalidad por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, el espacio fue transformado en un moderno parque público de 10.000 metros cuadrados, pensado para el encuentro de niños, jóvenes, adultos y adultos mayores.
Durante el acto de entrega, el alcalde Johnnatan Pineda Agudelo destacó el significado histórico de la obra para Copacabana “señores periodistas, esto es para recordar y jamás olvidar”, expresó el mandatario, mientras cientos de ciudadanos se reunían para conocer el nuevo parque.
La obra incluye nuevos espacios de encuentro, mobiliario urbano, amplios corredores peatonales y jardines, restauración del patrimonio cultural, conexión con el sistema EnCicla y 17 locales comerciales equipados con servicios públicos. Además, cuenta con una red de 35 cestas ecológicas para fortalecer el manejo adecuado de los residuos.


Pero una de las principales apuestas de la transformación fue conservar la esencia verde de este lugar. La intervención respetó la flora existente y permitió proteger y conservar 123 árboles, entre almendros, guayacanes, palmas reales, ceibas, mangos, gualandeyes y tulipanes africanos.
“Es hermoso ver a tanta gente reunida aquí”, dijo el alcalde durante la jornada, al destacar que la transformación del municipio es el resultado del trabajo de muchas personas.
La emoción tuvo también un momento especial. Durante la ceremonia se rindió homenaje a quienes soñaron durante décadas con ver renovado este espacio. El sonido del clarín y un minuto de silencio recordaron a quienes hicieron parte de la historia del parque, pero no alcanzaron a disfrutar esta nueva etapa.
“Este parque es de quienes estuvieron aquí hace 40 años, es de quienes hoy vienen a estrenarlo y es de los niños que todavía ni siquiera saben que algún día este será el lugar de sus recuerdos”, expresó con emoción Pineda Agudelo.


La entrega del parque se convierte, además, en uno de los principales hitos de una administración que asegura haber gestionado más de $80.000 millones para obras estratégicas en dos años y ocho meses.
Para los ciudadanos, sin embargo, las cifras pasan a un segundo plano cuando vuelven a caminar por un lugar que hace parte de sus vidas. El parque donde jugaron, donde se encontraron con amigos y familiares, y donde transcurrieron generaciones enteras, hoy tiene una nueva historia.
Después de 40 años de espera, el corazón de Copacabana vuelve a latir. Y para muchos de sus habitantes, la entrega de esta obra ya quedó escrita como uno de esos días que, como dijo el propio alcalde, serán “para recordar y jamás olvidar”.



